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ACREDITACIONES FALSAS QUE NO TE ENGAÑEN....
 

Sí existen casos en los que se presentan acreditaciones falsas, vencidas, alteradas o utilizadas fuera de su alcance. También puede ocurrir que un laboratorio esté realmente acreditado, pero no para la magnitud, método o servicio específico que está ofreciendo.

¿Por qué puede suceder?

Algunas empresas pueden intentar aparentar una acreditación para generar confianza, conseguir contratos o competir con precios bajos. Entre las irregularidades que conviene detectar están: certificados modificados, números de acreditación pertenecientes a otra organización, documentos vencidos, uso indebido de logotipos y servicios ofrecidos como “acreditados” cuando en realidad están fuera del alcance autorizado.

¿Cómo revisar si un laboratorio realmente está acreditado?

Antes de contratar, no te quedes solamente con el certificado que te envía el laboratorio. Verifica directamente con el organismo acreditador correspondiente.

Comprueba especialmente:

  • Nombre y razón social: deben coincidir con el laboratorio que realizará el servicio.
  • Número de acreditación: debe existir en los registros del organismo acreditador.
  • Estatus y vigencia: confirma que la acreditación esté vigente y no suspendida o retirada.
  • Alcance de acreditación: este punto es fundamental. Revisa que incluya exactamente la magnitud, equipo, intervalo de medición, método o capacidad que necesitas.
  • Domicilio o instalaciones acreditadas: confirma que el servicio corresponda a la sede o modalidad cubierta.
  • Organismo acreditador: para reconocimiento internacional, puede verificarse si el organismo es signatario de los acuerdos de reconocimiento de International Laboratory Accreditation Cooperation (ILAC).

Importante: que un laboratorio tenga una acreditación legítima no significa que todos los servicios que ofrece estén acreditados. Siempre hay que revisar el alcance vigente.

Para una empresa que depende de mediciones confiables, esta revisión ayuda a evitar certificados sin respaldo, problemas en auditorías, pérdida de trazabilidad metrológica y decisiones tomadas con resultados cuya competencia técnica no ha sido demostrada.

Regla práctica: NO CONFÍES SOLO EN EL DOCUMENTO. VERIFICA LA ACREDITACIÓN Y SU ALCANCE DIRECTAMENTE CON EL ORGANISMO ACREDITADOR.

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